domingo, 26 de febrero de 2012

Mi niño...

Poco puedo contar de la historia o el desarrollo de la ñapa a la que he dedicado ultimamente mi tiempo preparando su llegada, y a la que dedicaré la mayoría del que disponga a partir de ahora. Puedo filosofar sobre los cambios que se producen en la vida en momentos como este, pero ninguna palabra lograria explicar como me sentí en cuanto me toco y me miró por primera vez el pasado día 19 a altas horas de la madrugada, los que halláis pasado por esto sabreis a que me refiero...

Tardaré un poco, pero supongo que retomaré la senda que llevaba el blog y mis pequeñas chapuzas con los cochecitos antes de liberar lo que antes era el taller y hoy es el cuarto de Adrián.
En cuanto consiga tomar en mi saturada vivienda un rinconcito para las herramientas y el desarrollo de los proyectos que tengo pendientes, volveré...

Me voy a babear otro ratito...